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Hablemos de la carne roja y la procesada…

Tras el comunicado de la OMS sale un nuevo estudio que nos da las claves del consumo de carne roja y procesada


Tras la noticia sobre la carne procesada cabe recordar el estudio que se realizó ya en el año 1999 y que fue publicado en la revista International Journal of Cancer del cual se pudo ver que el consumo de carne roja en si ya favorecía la aparición de cáncer de colon. De hecho, tras el estudio se confirmó que si se consumían unos 25 gramos de carne/embutidos procesados y unos 100 gramos de carne roja a diario, este riesgo de cáncer aumentaba entre un 17% y un 49%. 
Ahora, la OMS ha sido la encargada de advertir a la gente sobre este consumo para que nos concienciemos de que debemos reducir el consumo de este tipo de alimentos. Aún así, hay que decir que no hace falta ser alarmistas, lo único que tenemos que hacer es comer menos carne roja y sus derivados si es que lo hacemos de modo habitual. 
La IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer ) ha estudiado también el tema intentando encontrar la relación causa-efecto entre comer este tipo de alimentos y que aumente el riesgo de padecer algún cáncer, en concreto se han centrado en la aparición de cáncer de estómago, páncreas y colon. Que son los que más se relacionan con la carne roja y los embutidos. Para ello hicieron una meta-análisis, es decir, cogieron 400 estudios previos que ya se habían hecho con anterioridad por diversos centros de investigación y los analizaron para sacar conclusiones.
Los resultados de los estudios de la IARC son similares a lo que ha comunicado la OMS, la carne procesada, sea cual sea, incrementa el riesgo de que aparezca un tumor, por tanto, sí se pueden considerar sustancias carcinogénicas, y además, se pueden incluir en el grupo 1, tal como dice el comunicado de la OMS, en el mismo grupo que el tabaco y el amianto. Sobretodo en cuanto al cáncer de colon.
Es más, el estudio también se centró en la carne en sí, sin haber pasado ningún tipo de tratamiento industrial. Y en este caso no se puede encontrar esta relación entre su consumo y la aparición de cáncer tan evidente como cuando está procesada pero sigue habiendo una mínima relación. Es decir, que el consumo abusivo de carne roja sí propicia a que se de un tumor, sobretodo colorrectal, aunque también de próstata y de páncreas. Con lo cual, la carne roja sin procesar no la incluyen en el grupo 1 pero sí en el 2, es decir, que estaría en el mismo grupo que los herbicidas. Este estudio lo podréis encontrar en el diario Daily Mail.
La conclusión de todo ello es que debemos limitar al máximo las carnes procesadas y que, en el caso de las carnes rojas, se consuman como mucho una o dos veces a la semana. No es necesario eliminarla de la dieta, es más, también aconsejan su consumo en las medidas mencionadas porque son un buen aporte de proteínas, vitaminas y minerales. Aunque es bien cierto que podemos adquirirlos de otro tipos de alimentos como el pescado o la carne blanca.
Podemos estar tranquilos, comer carne roja y no pensar en que nos aparecerá un tumor. Eso sí, si lo hacemos con cabeza y limitamos su consumo a un máximo de dos veces por semana. El resto de días tenemos más opciones por las que optar. Así que para los amantes de la carne roja, no es el fin del mundo, sólo es cuestión de comer de forma equilibrada y variada. La clave de cualquier dieta sana.
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